El Ayuntamiento de Málaga y su empresa de limpiezas, Limasa, han iniciado ya la renovación de los 8.000 contenedores de basura que hay en la ciudad. Los primeros han comenzado ya a instalarse en las calles del barrio de La Luz. Hasta el momento de han colocado algo más de 700 en apenas dos semanas desde que se puso en marcha el proceso de renovación.
En junio, cuando se terminen de colocar los de la zona de La Luz, el proceso de renovación continuará en La Palmila y después en El Palo. Se ha establecido un orden de barriadas para ir quitando los antiguos y colocando los nuevos que responde a los criterios establecidos por los técnicos de Limasa y del área de Medio Ambiente.
La renovación será total; en un plazo de unos tres meses desaparecerán de la capital los viejos contenedores, sucios y deteriorados y serán sustituidos por recipientes nuevos hechos en polietileno, con pedal para su apertura. Habrá también otros metálicos, aunque estos se reservarán para las zonas de riesgo, aquellas donde la actividad vandálica produce más daños en estos recipientes.
Y es que después de muchos años con los mismos contenedores, que se han ido renovado poco a poco y de manera dispersa, el Ayuntamiento y Limasa decidieron la renovación total.
Coste económico
Para ello convocaron un concurso público que permitió finalmente la contratación de la Ute (Unión temporal de empresas) formada por Plasticonium y Ros . Ellos son los responsables de la renovación de todos los contenedores y de un servicio de mantenimiento que se prolongará por siete años. El costo de toda esta operación gira en torno a los 7 millones de año, a razón apoximada de un millón por año.
El Ayuntamiento pretende que esta gran operación de renovación sea también un cambio de imagen en las calles y de refuerzo de los hábitos ciudadanos. es por ello que la concejala de Medio Ambiente, Araceli González, aprovecha para insistir en la necesidad de respetar los horarios de arrojar la basura al contenedor, y de actuar con civismo y ciudadanía para erradicar los actos violentos contra estos recipientes, así como su mal uso.
González recuerda que el año pasado fueron alrededor de 2.000 los contenedores y papeleras destrozados y repuestos a causa de actos de vandalismo, especialmente la quema de los mismos.
El contrato con la empresa adjudicataria obliga a esta a tener almacenados un número de contenedores para reponerlos en caso de inutilización, robo o deterioro de los que estén en uso. La reposición deberá ser inmediata. La empresa también debe realizar un proceso de revisión de los contenedores.
Además las personas con problemas de movilidad podrán solicitar la instalación de recipientes adaptados, que irán equipados con una manivela de fácil manejo que permitirá abrir la compuerta con facilidad