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Los 5 estrellas madrileños entre los mejores de Europa

Excelentes niveles de limpieza e higiene, un elevado nivel gastronómico de los restaurantes y precios muy competitivos son características de los hoteles de 5* de Madrid, aunque deben mejorar algunos aspectos del servicio.

El pasado verano, Abserve, empresa especializada en auditoría y consultoría para la mejora del servicio, realizó un trabajo de forma anónima analizando el servicio ofrecido por los 22 hoteles 5* de la capital española.

La metodología empleada se basa en observar desde la perspectiva del cliente, el nivel de servicio del hotel. Las auditorías de servicio se han desarrollado a lo largo de una estancia de 24 horas en el hotel, 1 pernoctación, y se han completado en un período de 48 horas, incluyendo las evaluaciones telefónicas externas. Entre otras áreas de servicio, se han evaluado la reserva telefónica de habitaciones, la recepción, las habitaciones y su equipamiento, el baño, las zonas públicas, el restaurante, el bar-lounge, el desayuno o el business centre.

Lo primero que llama la atención, positivamente, es la variedad de la oferta, con distintas ubicaciones, tamaño, concepto y precios lo que supone un amplio rango de elección que resulta atractivo para el visitante. Además, Madrid cuenta con un amplio abanico de estilos que abarca desde el gran hotel clásico hasta el pequeño hotel boutique de estilo moderno, pasando por hoteles vanguardistas y con estilo propio.

En cuanto a las fortalezas de la oferta, destacan el excelente nivel de limpieza e higiene, el alto nivel gastronómico de los restaurantes, los precios competitivos y la eficiencia del personal.

Las conclusiones del informe de Abserve destacan que los hoteles de lujo de la capital gozan de varios aspectos destacables que posicionan la oferta madrileña como gran competidora a nivel europeo, e, incluso, en el contexto más internacional. Pero no todo es bueno en los 5* madrileños ya que en el informe se incluyen algunos puntos negativos como la obsolescencia de las instalaciones de algunos establecimientos, la falta de simpatía del personal y la ausencia de políticas que garanticen al 100% la confidencialidad y privacidad de los clientes.

Fuente: eleconomista.es