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Textiles inteligentes

Vestirnos de Grafeno

Cinco veces más liviano que el aluminio, está constituido por una capa de átomos de carbono, un material superconductor que puede conformar una superficie bidireccional. Es ultra delgado, flexible, altamente resistente (200 veces más que el acero), buen conductor de la electricidad y casi transparente. El grafeno es pariente del grafito utilizado en las minas de los lápices y un material revolucionario que les valió a los físicos AndreGeim (1958) y KonstantinNovosiólov (1974) el premio Nobel en 2010. Su incorporación a la moda llegó en 2019, con el Intu Graphene Dress, resultado del trabajo conjunto del Intu Trafford Centre, la firma de diseño CuteCircuit y el National Graphene Institute de la Universidad de Manchester. Además de su novedosa tela, el Graphene Dress también es interactivo porque aprovecha las cualidades del grafeno. Un sensor capta los patrones de respiración, que son almacenados en tiempo real en una base de datos. Un poderoso microprocesador analiza los datos y, dependiendo de los cambios en la respiración, modifica los colores de los LED incorporados al tejido. Así, cuando una persona que viste este Little Black Dress realiza una inspiración poco profunda, los LED pasan del anaranjado al verde, y cuando es más profunda, del púrpura al turquesa. Como los LED han sido puestos sobre elementos de grafeno, parece que estuvieran flotando sobre el vestido. Y si bien el Graphene Dress puso este material en el escaparate de la moda, las investigaciones apuntan a una integración  completa del grafeno con los textiles naturales más utilizados, el algodón y la lana. Esto haría prescin­dir de componentes electrónicos rígidos y también de las telas con tintes conductores de plata, una materia prima bastante costosa. En las universidades de Cambridge (Reino Unido) y de Jiangnan (China) se realizan pruebas con un tinte basado en grafeno que, aseguran, ya dio buenos resultados al integrarse con alguna de esas telas.

En España, como parte del proyecto Graphene Flagship que reúne a 150 centros de investigación europeos, también se avanza en las aplicaciones del grafeno en textiles. Por ejemplo, la empresa Textil Santanderina, que integra el proyecto Grafentex junto con Avanzare, de Navarrete (La Rioja), presentó en 2017 el primer tejido con propiedades ignífugas, gracias a la incorporación de gra­feno a una mezcla de poliéster y algodón. Es un tejido técnico, utilizado en uniformes de bomberos y como ropa de trabajo en empresas de fundición.

El futuro del uso del grafeno también incluye prendas bio-sensoriales que sean capaces de determinar la glucosa en sangre, algo que resultaría de gran utilidad para quienes padecen de diabetes. Y, por supuesto, para llevar conectividad de una manera, más cómoda y ecológica. En 2019, en el campus de Alcoy de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), hubo avances al res­pecto, según un trabajo publicado en el European Polymer Journal. El grupo de electrocatálisis, síntesis electroquímica y caracterización de polímeros (GESEP), estudió el uso de materiales textiles como electrodos. Así, llegaron a unos dispositivos que acumulan carga eléctrica en tejidos de carbón activo, grafeno y polianilina, un polímero ya utilizado en textiles, según informó el director del GESEP, Francisco J. Cases. Su uso sería el de abastecer de energía a dispositivos móviles.